


-¿Eres tú el Mesías o debemos esperar a otro?- Esto lo que los emisarios de Juan preguntaron a Jesús. que tampoco respondió directamente, pero añadió: «Os aseguro que entre los nacidos de mujer, no hay nadie mayor que Juan». Eran primos, y todas estas noticias, el más abundante en sus narraciones, es el evangelista Lucas. Juan, hijo de Isabel y de Zacarías, la hermana de María, la virgen. Quien hablaba de esa manera tan desabrida era Juan, el precursor, el anunciador de la luz según los profetas. Junio es el mes de Juan, el más popular y a la vez desconocido entre los santos. Varias ciudades, catedrales, e incluso una mezquita, la de Damasco, rivalizan por la posesión de sus reliquias, en torno a las cuales se tejieron leyendas fabulosas. El día del Bautista, es el más largo del año, durante el cual, el dominio de la luz es más intenso, más largo.
Juan Bautizaba en el Jordán, y hasta él acudían hombres y mujeres de toda la región. Vestía un sencillo hábito de piel de cabello, con una correa de cuero como cinturón. Se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Sus predicaciones eran directas y contundentes: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de postrarme para desatarle la correa de sus sandalias.. Yo os bautizo con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo».
–¿Quién os ha enseñado a huir de la ira que os amenaza?-, advierte Juan a los fariseos, en Mateo. Resulta sorprendente ver como los evangelistas se completa mutuamente, o se ignoran en algunos pasajes y episodios. En Mateo leemos una frase de gran alcance y contenido: –¿Soy yo quien necesita ser bautizado y tú vienes a mí?- a lo que responde Jesús, su primo: «Deja eso ahora, pues conviene que se cumpla toda Justicia».
Sus máximas, recogidas por los evangelistas, eran más sencillas aún, pero contundentes: «El que tiene dos vestidos, de al que no tiene, y el que tiene que comer, haga lo mismo». Algo importante, pero dejado de lado: «No exijáis más de lo que os está ordenado». Sus advertencias no pueden dejarse pasar por alto: «Porque el hacha está ya puesta en la raíz de los árboles»; » Y el bieldo está en su mano, y limpiará su era, y allegará el trigo en su granero, y quemará la paja en el fuego que no se apaga».
Antes que nada fueron los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Acre, en 2009. Y eso fue la base de todo, antes de que llegara la tiniebla y la oscuridad que ya asomaba en el horizonte. Luego llegaron El Alminar y la propia Capilla del Bautista, sin embargo, la luz está aquí, en donde reside el Espíritu y la fuerza que alimenta las lámparas.





















