


Son muy pocos en la historia del mundo de los que se sepa tan poco, y que a la vez hayan dejado una huella tan profunda en la historia. Santo entre los santos, que se negó a interceder por sí mismo frente a Herodes, que buscaba una excusa para no martarlo. Ha y ejemplo parecido en la historia, son los veterotestamentarios o los viejos creyentes. Eran un grupo de monjes ortodoxos rusos del siglo XIX y principios del siglo XX, que eran fusilados de forma anónima por los bolcheviques, porque se negaban en todo momento a hablarles, ni siquiera para darles sus datos de filiación. No firmaban nada, no contestaban a nada, y se iban al paredón sin pronunciar palabra alguna.
«En verdad os digo, afirma el propio Jesucristo, que no hay entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista«. El la tradición judía, el más grande de los profetas es Elías, por ellos algunos creían que el Bautista era el nuevo Elías. Son muchos los engaños, muchos lo profetas y diversas las interpretaciones, por eso todos creen estar en el lado correcto, pero la cuestión no que da clara nunca. Según el propio Jesús: «A vosotros os ha sido comunicado el misterio del reino de Dios, mas a aquellos de fuera todo se les muestra en parábolas, a finde que mirando miren, y no vean; y oyendo oigan, y no entiendan; no sea que se conviertan y sean perdonados«.
Juan era el precursor, la voz que predica en el desierto, despojado de cualquier vanidad y ornamento. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz..
Esa es la luz que no puede dejar apagarse. En el final de agosto, la luz del Sol ya declina claramente