Martirio del Bautista

Son muy pocos en la historia del mundo de los que se sepa tan poco, y que a la vez hayan dejado una huella tan profunda en la historia. Santo entre los santos, que se negó a interceder por sí mismo frente a Herodes, que buscaba una excusa para no martarlo. Ha y ejemplo parecido en la historia, son los veterotestamentarios o los viejos creyentes. Eran un grupo de monjes ortodoxos rusos del siglo XIX y principios del siglo XX, que eran fusilados de forma anónima por los bolcheviques, porque se negaban en todo momento a hablarles, ni siquiera para darles sus datos de filiación. No firmaban nada, no contestaban a nada, y se iban al paredón sin pronunciar palabra alguna.

«En verdad os digo, afirma el propio Jesucristo, que no hay entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista«. El la tradición judía, el más grande de los profetas es Elías, por ellos algunos creían que el Bautista era el nuevo Elías. Son muchos los engaños, muchos lo profetas y diversas las interpretaciones, por eso todos creen estar en el lado correcto, pero la cuestión no que da clara nunca. Según el propio Jesús: «A vosotros os ha sido comunicado el misterio del reino de Dios, mas a aquellos de fuera todo se les muestra en parábolas, a finde que mirando miren, y no vean; y oyendo oigan, y no entiendan; no sea que se conviertan y sean perdonados«.

Juan era el precursor, la voz que predica en el desierto, despojado de cualquier vanidad y ornamento. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz..

Esa es la luz que no puede dejar apagarse. En el final de agosto, la luz del Sol ya declina claramente

La luz de Juan el Bautista

-¿Eres tú el Mesías o debemos esperar a otro?- Esto lo que los emisarios de Juan preguntaron a Jesús. que tampoco respondió directamente, pero añadió: «Os aseguro que entre los nacidos de mujer, no hay nadie mayor que Juan». Eran primos, y todas estas noticias, el más abundante en sus narraciones, es el evangelista Lucas. Juan, hijo de Isabel y de Zacarías, la hermana de María, la virgen. Quien hablaba de esa manera tan desabrida era Juan, el precursor, el anunciador de la luz según los profetas. Junio es el mes de Juan, el más popular y a la vez desconocido entre los santos. Varias ciudades, catedrales, e incluso una mezquita, la de Damasco, rivalizan por la posesión de sus reliquias, en torno a las cuales se tejieron leyendas fabulosas. El día del Bautista, es el más largo del año, durante el cual, el dominio de la luz es más intenso, más largo.

Juan Bautizaba en el Jordán, y hasta él acudían hombres y mujeres de toda la región. Vestía un sencillo hábito de piel de cabello, con una correa de cuero como cinturón. Se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Sus predicaciones eran directas y contundentes: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de postrarme para desatarle la correa de sus sandalias.. Yo os bautizo con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo».

–¿Quién os ha enseñado a huir de la ira que os amenaza?-, advierte Juan a los fariseos, en Mateo. Resulta sorprendente ver como los evangelistas se completa mutuamente, o se ignoran en algunos pasajes y episodios. En Mateo leemos una frase de gran alcance y contenido: –¿Soy yo quien necesita ser bautizado y tú vienes a mí?- a lo que responde Jesús, su primo: «Deja eso ahora, pues conviene que se cumpla toda Justicia».

Sus máximas, recogidas por los evangelistas, eran más sencillas aún, pero contundentes: «El que tiene dos vestidos, de al que no tiene, y el que tiene que comer, haga lo mismo». Algo importante, pero dejado de lado: «No exijáis más de lo que os está ordenado». Sus advertencias no pueden dejarse pasar por alto: «Porque el hacha está ya puesta en la raíz de los árboles»; » Y el bieldo está en su mano, y limpiará su era, y allegará el trigo en su granero, y quemará la paja en el fuego que no se apaga».

Antes que nada fueron los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Acre, en 2009. Y eso fue la base de todo, antes de que llegara la tiniebla y la oscuridad que ya asomaba en el horizonte. Luego llegaron El Alminar y la propia Capilla del Bautista, sin embargo, la luz está aquí, en donde reside el Espíritu y la fuerza que alimenta las lámparas.